¿ESTAMOS REALMENTE PREPARADOS PARA AFRONTAR UNA SEPARACIÓN CUANDO HAY HIJOS?

¿ESTAMOS REALMENTE PREPARADOS PARA AFRONTAR UNA SEPARACIÓN CUANDO HAY HIJOS?

Una separación de pareja no es sólo el fin de un vínculo, es una reconfiguración emocional, familiar y psicológica, no obstante los adultos suelen centrarse en la parte legal, económica o las cosas más prácticas de la vida cotidiana, pero dejan de lado un tema, que suele ser incómodo, pero tendría que ser parte medular de la separación:

¿estamos realmente preparados para acompañar emocionalmente a nuestras hij@s en este proceso?

En muchos de los casos que atendemos en el día a día, la respuesta es no y no es que sean “malos” padres o personas egoístas que sólo se centran en ellos y nos les importan sus hijos, tiene que ver con muchos otros factores de los que vamos a hablar a continuación.

Afrontar el divorcio no es sólo el “cómo se los digo a mis hijos” o “tener una relación cordial con la ex pareja, si no es la forma en la que reaccionamos ante las diversas circunstancias que pueden pasar derivado del divorcio ya que esto va a impactar directamente en el acompañamiento que estemos dando a nuestras hijas e hijos.

¿Qué le sucede a un adulto durante un divorcio?

Para entender como una persona afronta un divorcio, tenemos que entender a nivel interno que es lo que le esta sucediendo:

  1. Desregulación emocional: Cuando nos enfrentamos a una separación, de primera instancia no logramos procesar lo que estamos viviendo, porque estamos tomados por el dolor, enojo, tristeza miedo y pueden pasar muchas cosas a partir de esto, que se ignore totalmente (pero seguimos respondiendo desde la emoción) o que estemos desbordados emocionalmente y no sabemos ni qué hacer con esas emociones.
  2. Historia personal no resuelta: En la mayoría de los casos tras una separación se pueden reactivar heridas del pasado que aún no resolvemos, tales como abandono, rechazo, traición e incluso puede chocar con nuestras expectativas y creencias acerca del matrimonio y la familia.
  3. Confusión de roles: cuando no logramos separar dos funciones entre el rol de pareja y el parental, invade la relación con los hijos, por ejemplo:
    • La persona suele hablar mal del otro frente al niño (tú papá, siempre fue irresponsable).
    • Se les pide que tomen una postura (Ya te diste cuenta de cómo es tu mamá).
    • El hijo se vuelve el intermediario (dile a tu papá que llegue más temprano).
    • Se comparte información que pertenece al conflicto de pareja (infidelidad, economía, etc.)
  4. Necesidad de validación o descarga: Muchas veces buscamos el consuelo emocional en el niño, lloramos con él, le contamos cómo nos sentimos, etc., el problema recae en que el niño queda expuesto a una emoción que el adulto no está regulando.

¿Cómo impacta esto en los hijos?

El niño no sólo está viviendo la separación de sus padres, sino que también está viviendo al adulto viviéndola, lo que genera:

  • Confusión emocional
    • Culpa o responsabilidad
    • Ansiedad e hipervigilancia
    • Lealtades divididas, por nombrar algunas.

¿Qué implicaría estar preparado?

Lo principal es saber que no lo haremos perfecto, pero que si lo podemos hacer desde la responsabilidad emocional, a partir de la claridad y la coherencia. Primero es ser sincero contigo mism@, para analizar, como me siento con lo que sucedió, es decir contactar con la parte emocional y buscar las herramientas adecuadas para trabajarlo, desde redes de apoyo, y tener estrategias de regulación emocional o bien pedir apoyo profesional.

Posteriormente, es importante comenzar a diferenciar los conflictos de pareja de tu rol como madre o padre. Esto implica reconocer si, en algún momento, se está utilizando a los hijos como intermediarios o como espacio para canalizar lo emocional. A partir de ello, se vuelve fundamental desarrollar nuevas formas de comunicación con la expareja, así como alternativas más saludables de expresión emocional.

Pero lo más importante es darte cuenta que esto que están atravesando, como familia, tendrá un impacto en el entendimiento y visión que ellos tendrán sobre los vínculos y como llevar las relaciones interpersonales. La separación no solo implica el final de la relación, sino que también refleja la capacidad emocional del adulto para evitar que sus hijos asuman responsabilidades que no les corresponden

El problema no es que un adulto sufra, sino que no puede hacerse cargo de ese sufrimiento sin colocarlo en el hijo

Lic. Verónica Galindo

Si después de leer esto notas que te está resultando difícil afrontar la separación, es importante buscar apoyo psicológico. Este acompañamiento puede ayudarte a comprender lo que estás sintiendo y a encontrar formas más saludables de sobrellevarlo.

Reflexionar sobre tu historia y entender a qué lugares te está llevando el proceso y empezar a trabajar en esas heridas también será fundamental para afrontar la separación de una forma más sana.

Al final, separarse también implica reconocer los propios límites emocionales y, cuando es necesario, trabajar para fortalecerlos.

Recuerda, Lex Pro Humanitas es el único despacho que ofrece sin costo extra, la atención psicológica especializada a nuestras clientas y sus hijos en juicios familiares.

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