Crianza Respetuosa: Empieza la vida (1 a 3 años de edad)

Crianza Respetuosa: Empieza la vida (1 a 3 años de edad)

Comprender las necesidades de desarrollo de nuestros hijos es fundamental para practicar una crianza respetuosa. Este artículo se enfocará en los cambios y desafíos que los bebés atraviesan durante su primer año de vida, basándose en los principios de la crianza respetuosa mencionados en publicaciones anteriores.

Desarrollo físico y exploración sensorial

Durante esta etapa crucial, tu hijo comenzará a caminar y a hablar, marcando el inicio de su independencia. Esta nueva autonomía lo impulsará a explorar activamente su entorno, tocando y probando todo a su alcance. Esta exploración sensorial es fundamental para su aprendizaje y desarrollo.

Como padres, nuestra principal tarea es asegurar un ambiente seguro para esta exploración, ya que esto fomenta un aprendizaje rápido y la comprensión de que el mundo es un lugar confiable.

Lenguaje

A medida que experimenta, tu hijo incorporará rápidamente una gran cantidad de palabras nuevas, mostrando un interés constante por nombrar todo lo que ve. Esta es una oportunidad de oro para enriquecer su vocabulario e inculcarle el amor por el lenguaje. Para ello, es esencial:

  • Hablarle constantemente.
  • Leer con frecuencia.
  • Escucharlo atentamente.
  • Responder a sus preguntas.

La creciente necesidad de independencia puede generar algunos conflictos. En esta fase, los niños comienzan a decir «no» con frecuencia. El cual no es un signo de desobediencia, sino una forma de expresar sus sentimientos, ya que aún no identifican sus emociones y por tanto, les resulta difícil comunicarlas. Un «no» puede significar:

  • «No me gusta esto.»
  • «No quiero dejar de hacerlo.»
  • «Quiero eso.»
  • «Quiero elegir mi ropa.»
  • «Estoy frustrado.»

Es importante, tomar en consideración que aún no comprenden los sentimientos ajenos. Por lo tanto, cuando estás cansado, tu hijo no entiende tu necesidad de paz, sus ruidos no son malintencionados, sino una falta de comprensión de tu estado. También, cuando tienes prisa y no se viste rápido, no busca retrasarte, simplemente no entiende la urgencia mientras está absorto en su dibujo. Ante la lluvia y tu insistencia en ponerle el impermeable, su «no» no es un desafío, sino que aún no experimenta la sensación de la ropa mojada o desea tomar sus propias decisiones.

Los niños pequeños experimentan mucha frustración. Anhelan la independencia, pero no siempre podemos permitirles hacer lo que desean. No solo dicen muchos «no», sino que también los escuchan con frecuencia. Esta constante negación les genera frustración, ya que no comprenden nuestras intenciones de seguridad y enseñanza de normas. Solo perciben la limitación.

Esta frustración se acumula y, al carecer de un lenguaje desarrollado para expresarla, se manifiesta a través de lágrimas, gritos o tirarse al suelo. Muchos padres se identifican con esta situación, sintiéndose también frustrados por no entender el «no» de los hijos.

Por lo tanto, es fundamental enseñar a nuestros hijos a manejar la frustración y a expresar sus sentimientos de manera constructiva. Esta enseñanza temprana de resolución pacífica de conflictos es un pilar importante en su desarrollo, ya que fortalecerá la relación y les proporcionará habilidades valiosas para toda la vida.

De 2 a 3 años

En esta etapa, vas a notar cambios en cómo se comporta tu hijo(a), y quizás algunas cosas te preocupen al principio. Sin embargo, estos cambios son una señal de que está entendiendo mejor el mundo que le rodea.

Es muy común que en esta edad aparezcan los miedos. Algunos niños y niñas empiezan a tener miedo a la oscuridad, a los animales, a ruidos nuevos o a las sombras. Asimismo, puede pasar que tu hijo(a) llore mucho cuando te vas de casa.

Estos miedos son una muestra de que está creciendo. A medida que entiende mejor lo que es peligroso, empieza a tener miedo de hacerse daño. Además, como ahora usa más su imaginación y piensa en cosas que no ve, es cuando empiezan los miedos a monstruos y fantasmas.

Este puede ser un momento un poco difícil para él o ella, porque todavía no sabe bien qué es real y qué no. Cree firmemente en lo que imagina. Por eso, de repente puede tener miedo a las máscaras, a los dibujos de los libros o a los juguetes que parecen monstruos. Esto pasa porque ya ha aprendido que hay cosas peligrosas, pero aún no sabe que algunas no son de verdad.

Es normal que en esta etapa tu hijo(a) tenga miedo de que lo dejes solo. Por eso, puede que se asuste mucho cuando lo dejas con personas que no conoce bien o cuando se queda solo un ratito. Cuando llora porque te vas, no comprende por qué tienes que salir. Cuando no quiere hablar con un desconocido, no entiende que esa persona está intentando ser amable. Está empezando a entender sus propios sentimientos, y tardará un tiempo en comprender los de los demás. En este momento, necesita mucho apoyo y sentirse seguro. Es importante que sepa que entiendes cómo se siente y que vas a protegerlo. 

También, de repente puede volverse más tímido. Incluso niños y niñas que antes eran muy extrovertidos, ahora pueden actuar de forma diferente y mostrarse introvertidos con gente que no conocen. Esto demuestra que está entendiendo mejor cómo funcionan las relaciones entre las personas. Esta timidez no es ser maleducado ni que te esté rechazando. Es una reacción inteligente a la situación. Tu hijo(a) ya entiende que hay peligros y sabe distinguir entre las personas conocidas y las que no. Su precaución con los extraños muestra que cada vez comprende mejor el mundo. Por lo tanto, cuando tu hijo no quiera que los abracen amigos o familiares, no es que tu hijo(a) sea grosero. Lo que está pasando es que quiere tener control sobre su propio cuerpo. Quiere decidir quién puede tocarle. Este es un paso muy importante. Para enseñarles a los niños y niñas sobre la seguridad y la privacidad de su cuerpo, necesitamos respetar su derecho a decidir sobre él.

Lo más importante para ti como padre o madre en esta etapa es respetar los sentimientos de tu hijo(a). Les enseñamos a respetar a los demás cuando respetamos cómo se sienten ellos. Cuando confían en que entiendes y valoras sus sentimientos, se sienten más seguros y confían más en ti.

Respetar los sentimientos de tu hijo(a) significa:

  • Ayudarle a verbalizar lo que siente.
  • Decirle que tú también te has sentido así alguna vez.
  • No hacerle sentir vergüenza por lo que siente.
  • No castigarlo por tener miedo.

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Referencias: 

Larenas, D., Fuentes, L. y Selander, M. (Sin año). Manual sobre disciplina positiva. Asociación Chilena pro Naciones Unidas (ACHNU). 

Elaboró:

Psic. Frida Sánchez Robledo.

Ilustración y Redacción: Ángel Tapia Mosqueda.

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