Algunas personas dicen que el mejor momento para divorciarse es cuando esa idea te llega a la mente, el segundo mejor momento es cuando sabes que la situación no va a mejorar, que ya lo intentaste todo y no tienes nada más que dar y que decides que es momento de apostar por ti y por tu salud mental y física.
Es increíble pero a muchas personas les cuesta años tomar el valor para dar el primer paso, años que provocan múltiples daños morales, psicológicos, físicos que a menudo afectan incluso, de manera irreversible a los hijos cuando existe violencia intrafamiliar o violencia de género.
Entre las causas más comunes que evitan que las personas eviten divorciarse (además de las psicológicas y emocionales) se encuentra la dependencia económica, en especial cuando la mujer se dedicó al hogar y no cuenta con un trabajo o medios económicos propios para sobrevivir, esto suele estar acompañado de la carencia de un entorno familiar o de amigos que la apoyen y esa soledad le hace sentir impotencia ante un mundo para el que no se siente preparada de enfrentar, en especial cuando tiene hijos que dependen de ella.
En nuestra experiencia de años de litigio podemos decirles que la situación por lo general empeora, en especial si en la relación ya se rompió la barrera del respeto y de la agresión porque, las personas agresivas y violentas en su mayoría no cambian ni mejoran, por el contrario, los arranques son cada vez más frecuentes e intensos.
Pero si tu que estas leyendo esto, ya tomaste la decisión de divorciarte, independientemente de si eres hombre o mujer, y cometiste errores ya sea de manera voluntaria o involuntaria, ya sea si fuiste el sujeto activo de la agresión o bien fuiste la víctima, no permitas que la última experiencia sea negativa, provoca una salida que al recordarla te dignifique.
La mayoría de las personas no se casan buscando lastimar a la otra persona, por el contrario, lo hacen con el anhelo de tener una vida en familia armoniosa, prospera y de respeto, lamentablemente con el transcurso del tiempo, las personas cambian (o vuelven a ser quien realmente son) y la vida en familia se vuelve insostenible y cuando deciden divorciarse, ya no buscan solo finalizar con el matrimonio si no buscan la revancha y afectar a su expareja de todas las maneras posibles y esto ocasiona que un proceso que de por si es complicado emocionalmente como lo es el divorcio se convierta en una pesadilla que se puede prolongar por años, lo que además afecta económicamente a ambas partes por el gasto de honorarios jurídicos ¿y cual es la justificación? De ese tipo de pleitos nadie sale ganando, solo los abogados.
La importancia de contar con un abogado de confianza objetivo e imparcial que sirva de mediador.
En Lex Pro Humanitas privilegiamos los acuerdos, por que a final de cuentas, si bien es cierto el pasado no se puede cambiar, si mejoramos nuestra actitud, podemos cambiar el presente y por lo tanto el futuro, para llegar a acuerdos justos, a menudo ambas partes deben aprender a ceder, a conciliar, es increíble el número de casos que se complican por temas que tienen solución, las visitas y convivencias con los hijos, la repartición de los bienes, la pensión alimenticia, por mencionar solo algunos, la ley es clara, define quien tiene derecho a que cosa ¿Por qué gastar dinero en que un juez lo defina cuando se puede llegar a un convenio? Como dos personas que una vez coincidieron y que deben tener interés en el bienestar propio y de sus hijos.
Lo anterior puede evitarles un sin fin de malas experiencias, de litigios costosos, desde luego no hay nada peor que solo separarse sin divorciarse, pero divorciarse sin ponerse de acuerdo en la mayoría de los casos ocasiona demandas de guarda y custodia, demandas de régimen de visitas y convivencia, demandas de pensión alimenticia, etc, ¿no es más inteligente invertir solo una vez en abogados que los acompañen a ambos durante un divorcio y en la elaboración de un convenio y registrar dicho convenio ante la autoridad y el dinero que van a gastar en litigios usarlo en sus hijos o en ustedes mismos?
Seguramente nunca habias leído algo como lo anterior de un despacho legal, pero en Lex Pro Humanitas, como nuestro nombre lo indica, tenemos esencia humanista y preferimos que nos contraten para prevenir problemas y garantizar la armonía familiar, cuando existe empatía y madures emocional, por ese motivo, tenemos tanto éxito en casos de divorcios de mutuo acuerdo e incluso, en casos cuando las personas no desean divorciarse pero desean formalizar convenios respecto de temas como la pensión alimenticia.
Recuerda que si requieres atención profesional en materia familiar y estas en la CDMX, Lex Pro Humanitas es tu solución.





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